El Urbanismo bioclimático propone toda una serie de estrategias, todas ellas particularizadas, con las que hacer nuestros espacios urbanos más adecuados y agradables, y con unos objetivos muy concretos; actuar de la manera más respetuosa con el entorno, integrando la Arquitectura en el Medio Natural y posibilitando a las viviendas una buena ubicación para que dispongan de todos los recursos naturales, así como evitar o suavizar los elementos negativos.

Como ejemplos bien distintos dentro de nuestra geografía, cabe mencionar el centro histórico de A Coruña, donde las calles principales se disponen en perpendicular a los vientos dominantes, y las transversales se abren de forma discontinua para impedir que llegue el viento a las fachadas sur de la ciudad, o en el caso de Córdoba, donde el entramado de la ciudad lo forman calles estrechas e irregulares para impedir la entrada de sol y proporcionar sombra, mientras que las manzanas son muy grandes, para conseguir patios interiores, que se comportan como auténticos almacenes de aire frío.