Desde hace unas décadas, la arquitectura que respondía de alguna manera a su entorno, empezó a llamarse; arquitectura solar, vernácula, sostenible, natural, ecológica, biónica, sana, etc, pero, no dejan de ser definiciones parciales de lo que en realidad es la arquitectura.

El término “Bioclimático”, nace con la moda de poner apellidos a las actitudes más humanas y naturales intentando recoger algo más que la relación entre la arquitectura y el clima, como son la influencia de los materiales en nuestro organismo, la iluminación, los diferentes campos electromagnéticos… etc.

La tradición constructiva nos muestra muchas de las estrategias que debemos emplear para conseguir una arquitectura más económica y sana. Quizá una definición más acertada que la de Arquitectura bioclimática podría ser “arquitectura tradicional evolucionada”